Es difícil vivir dentro de un cuerpo al que odias. Vivir en un mundo en el que no te soportas a ti mismo, esperando el momento en el que una fuerza divina o alguna energía cambie aquello que sientes; a veces aquella fuerza es esa persona que tanto buscas. Solo que quizás esa persona nunca aparece.
Puede que lo intentes, querer salir del lío en el cual sabes que te sumerges; pero no puedes. El sentimiento de odio hacia uno mismo es mucho más fuerte que la esperanza que puede sacarte de allí.
Incluso las cifras que señala el peso pueden serlo.
A veces es solo una palabra la que puede hundirte en la miseria. Después son demasiados sucesos los que te incitan a seguir.
Cualquier sentimiento que te haga sentir vulnerable, agobiado, cansado, triste...
Parece que sea la única salida. ¿Lo es?.
No lo se.
Dicen que no.
Pero no hay nada que puedas hacer cuando te odias a ti mismo. Tu siempre te verás igual. Y si no es así, habrá alguien para recordártelo.
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